Welcome to the murders in the Rue Morgue.

I keep listening, very quietly.You're discussing, your philosophy.There's a long list, of what's wrong with me.And you go on talking endlessly.... now

sábado, 15 de agosto de 2009



La muñeca de porcelana, llamada Elvira, estaba sentadita en su sillita de madera de pino, tomandose un té, con su dueña llamada Helena.
Helena, tenía 10 años, pero le encantaba jugar con su muñequita haciendo parecer que estaba viva. Le encantaba ver como su madre, le decía una y otra vez que no jugara a esas cosas, que las muñecas de porcelana poseían alma y que podía hacerle mucho daño. Pero Helena hacía caso omiso, riéndose de su madre y de las tonterías que decía, cuando ésta se iba de su habitación. Un día, fue a coger a Elvira de la estantería y para su sorpresa no la encontró. La busco día y noche, durante una semana llena de angustia y temor, pero sobretodo miedo. Miedo por si su madre la había tirado a la basura sin su permiso.
Hasta que un día, Elvira apareció. Estaba debajo de la cama de Helena, con la mirada perdida, y su vestidito, lleno de polvo y suciedad, roto por detrás.
Helena se quitó su vestido, para no ensuciarlo y que su madre le echara la bronca, y se metió debajo de la cama. Se acercó poco a poco a Elvira y de repente, ésta se movió. Elvira miró a los ojos de Helena y con una voz trémula le dijo:

- ¿No se suponía que debías cuidarme y estar pendiente de mí?
- ¡E-E-Elvira! ¡Estás viva!- dijo Helena feliz.
- Sí, me han concedido la vida para preguntarte el porqué de tu abandono..
- ¡No te abandone! Te estuve buscando día y noche, durante mucho tiempo le pregunté a mi mamá por tí, y siempre me decía lo mismo. Ella no está, se ha ido con otra niña. Pero yo no la creía... Sabía que te encontraría.- Dijo Helena aún más feliz.

Pero Elvira estaba poco convencida de la sinceridad de la niña, ya que, ella había su todo, su vida, y de buenas a primeras la había olvidado y tirado en un cubo de la basura sin apenas preguntarse donde estaba. Estaba dolida por la manera en la que Helena la había tratado, en como su complicidad se había esfumado. Sólo quedaban retazos de un amor que se había marchitado.

- Yo te quería Helena, y tú me has echo el mayor de los daños... - dijo con una voz que oscilaba entre la pena y la locura.
- ¡YO NO HE SIDO ELVIRA, CREÉME POR FAVOR! Yo te he querido más que nadie en este mundo...
- ¡MENTIRA! ¡TIENES QUE PAGAR EL DAÑO QU ME HAS HECHO!

Después de haber dicho eso, Helena salió debajo de la cama como pudo, y antes de llegar a la puerta de su habitación para pedir ayuda, cayó al suelo. Había muerto por su necedad para reconocer que ella había sido la que había tirado a la basura a Elvira, porque quería deshacerse de ella para que sus padres le comprasen una mejor..

Y Elvira, muy tranquila, subió como pudo a la estantería y se sentó en su sillita de madera, haciendose otra vez, la muerta.

1 comentario:

Susurro lascivo dijo...

Qué adorable Elvira^^


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