Welcome to the murders in the Rue Morgue.

I keep listening, very quietly.You're discussing, your philosophy.There's a long list, of what's wrong with me.And you go on talking endlessly.... now

martes, 11 de agosto de 2009

Que ironía.


Estando en lo alto de la ladera, todos los pensamientos de la muchacha se torcían en turbios deseos que nunca serían posibles de realizar. No había manera de que sus deseos de venganza, de hacerle pagar toda la destrucción, el daño, que había hecho a su paso, se realizaran.
Quería coger una jeringuilla con 50 mg de cianuro y clavársela en el cuello para que se fuera quemando por dentro, como si estuviera en el propio infierno. Quería coger una navaja y rebanarle el cuello. Quería coger un bisturí, y como si de un ejercicio de Anatomía se tratase, abrirla en canal y sacarle sus órganos. Quería coserle la boca, para que dejara de hablar tanto, diciendo muchas veces, muy poco. Quería hacer tantas cosas... Pero allí estaba, en una preciosa ladera de un color verde intenso, rodeada de flores de todos los colores inimaginables, bajo el sol de agosto, acostada sobre una manta a cuadros rojos y blancos, con un libro en el regazo. Y allí se quedó, planeando su horrible venganza, aunque nunca tuviera la oportunidad de ponerla en práctica.

1 comentario:

Susurro lascivo dijo...

El destino da muchas vueltas... quien sabe si algún día podrá consumar esa ansiada venganza...


AmoTe(L)