Welcome to the murders in the Rue Morgue.

I keep listening, very quietly.You're discussing, your philosophy.There's a long list, of what's wrong with me.And you go on talking endlessly.... now

jueves, 23 de julio de 2009

Buenas noches, luna.


Buenas noches luna...

Presa de sus sentimientos, Tracy no supo que hacer. Estaba por fuera de su casa, en la acera, mirando como paseaba la gente. Miraba con envidia y recelo, a las parejas que pasaban por delante de ella. Algunas cogidas de la mano, otras abrazadas, otras se plantaban delante de ella -sin apenas darse cuenta de que existía- y se fundían en un largo y sensual beso, que hacía que Tracy sintiera celos.
Después de un largo rato, sentada y viendo como los transeuntes se alejaban del lugar, decidió levantarse de la acera y dar un paseo.
Poco a poco fue caminando, alejandose de lo que supuestamente era su hogar, -porque ella no sentía que aquella casa fuera su hogar- y cada vez que daba un paso, sentía como el peso que llevaba su corazón iba disminuyendo.
Después de un rato caminando estando inmersa en sus propios pensamientos, se dio cuenta de que se había perdido. Era de noche, y no se acordaba de que calles había cogido.
De pronto, a lo lejos y sin saber muy bien por qué, había un chico debajo de una farola. Sólo podía distinguir su silueta, puesto que no quería acercarse por si acaso fuera un chico peligroso. Era alto, delgado e iba completamente de negro, como si quisiese confundirse con el paisaje nocturno. Poco a poco se fue acercando, y pudo ver que estaba fumando un cigarillo.
Y entonces, no supo muy bien porque, se sintió hipnotizada y se fue acercando más y más, hasta quedar completamente al descubierto frente a él.

-Mierda, me ha visto, ¿ahora que hago? -pensó temblorosa.
- Vaya, vaya, mira que tenemos aquí, una pequeña presa para mis queridos amigos...-dijo burlonamente.

-¿Y ahora que le digo?- volvió a pensar con nerviosismo- Si le digo algo, se notará que estoy nerviosa, si no le digo nada puede que me haga algo... -.

-Veo que no contestas, ¿es que tienes miedo?- dijo con una irónica sonrisa.
-N-N-No te tengo miedo...- replicó tartamudeando.
-¿De verdad no me tienes miedo, pequeña? ¿O sólo finges para que no me de cuenta de cuan nerviosa estas y de lo mucho que te impone mi presencia?- y después de haber dicho eso, soltó una larga y estridente carcajada que hizo que se le pusiera -a la chica- la piel de gallina.
-Eh, no seas tan creído, no te tengo miedo ni estoy nerviosa por ti- dijo Tracy en tono cortante.
- Bueno, bueno, tampoco había que ponerse asi... ¿Te has perdido?- y la miró fijamente.
- Sí, ¿piensas ayudarme?- respondió esperanzada.
- Sinceramente, no me apetece ayudarte... Pero huelo tu sangre y tiene un dulce aroma - dijo acercandosé poco a poco.
- ¿M-M-Mi sangre? ¿De que hablas?¿Quién eres y porque no quieres ayudarme?
- Cría ingenua, no deberías haber venido por esta calle, ahora te tendré que comer... Es una pena que una nenita tan guapa como tú, tenga que morir tan joven...


Después de haber soltado ese discursito se abalanzó sobre Tracy, sin que le diera tiempo a moverse e impidiendo que pudiera defenderse.
La mordió con tal ferocidad, que su cuello era puro fuego y veneno... Y cuando estaba a punto de morir...
El despertador sonó, eran las 00:30 y como cada noche desde que vió a Steven y éste la mordió, soñaba con su conversión y en como había sido tan estúpida de alejarse tanto de su casa.

1 comentario:

Susurro lascivo dijo...

Nunca me hubiese imaginado el final =O

(LLLLLL)